LA VIDA SOCIAL DE JUAN

 

Juan F. Vergara, nació en Álora-Málaga, el 1º de noviembre de 1951, en el seno de una familia de panaderos, carpinteros y agricultores.
El padre, panadero y gran aficionado al Flamenco y la madre, cantaora, tuvieron que emigrar a Barcelona,….como tantos cientos de miles de andaluces de las zonas republicanas que perdieron la guerra y fueron castigadas con el hambre y la represión del ejército “victorioso” del Nacionalcatolicismo.

Álora, Valle del Sol, Málaga, UE

Salieron en el tren “el Sevillano”, repleto de emigrantes que sólo eran unos cuantos de los dos millones y medio que tuvieron que huir de Andalucía en aquella década.
Eran los emigrantes de la derrota que llegaban a Barcelona buscando algunos derechos humanos para echarse a la boca, como el de la comida, vivienda, trabajo, salud y educación. El de la libertad estaba encarcelado entre las cuatro rejas del Franquismo: el Ejército, la Iglesia, la Aristocracia rural y las burguesías periféricas. Como la catalana y la vasca.
El tren llegaba el 5 de febrero de 1955, a las nueve de la noche, con siete horas de retraso sobre el horario de papel mojado de la Renfe. La impuntualidad es la sombra de la desidía que nos acompaña desde siempre.
En la Estación de Francia esperaban los familiares y amigos con la alegría de los encuentros bajo su enorme reloj que marcaba la hora de las nuevas miserias y los minutos del frío que calaba hasta los huesos.

Barcelona, UE

Desde febrero de 1955 hasta agosto de 1970, vive con su familia en una barraca, propiedad de la Parroquia, sin luz ni agua, del barrio marginal de la Trinitat Vella de Barcelona. La barraca, que formaba parte de un pasaje con otras tres más, tenía veinte metros cuadrados y vivían ocho personas: sus padres, dos hermanas, un hermano, la abuela materna y una tía. Además acogía a los familiares y paisanos de Álora que llegaban a Barcelona: la “Meca” del trabajo. Cada noche se desplegaban los colchones en el suelo para acoger a los recién llegados. En muchas ocasiones dormían doce personas. Al padre lo llamaban: “cónsul de Álora en Barcelona” por la ayuda prestada a todos los perotes que llegaban a Cataluña. Primero les buscaba trabajo y después la vivienda o habitación realquilada.
El mes que no podían pagar el alquiler llegaba el cura, casi siempre borracho, amenazándolos con echarlos a la calle.

Juan (el rubio) con su hermano Paco
Ramblas de Barcelona en 1956
Juan en la puerta de la barraca
con su vecina Maria Antonia en 1957

Juan es zurdo y por eso le ataban la mano izquierda al banco del pupitre para obligarlo a escribir con la mano derecha. En aquellos años, la Iglesia decía que la mano izquierda era la del Diablo. El fanatismo religioso impregnaba la sociedad hasta extremos surrealistas.
Su infancia transcurrió entre el pasaje de barracas, el colegio nacional de la Santísima Trinidad con el Cara al Sol a diario, la leche en polvo americana, los baños de verano en el río Besós y los domingos de cine mudo en el centro parroquial.
Estudió los primeros cinco años con luz de carburo. Su pasión por la Geografía le hacía soñar viajando por los países que estudiaba mientras observaba el despliegue de colchones a su alrededor.

Juan en 1959
Juan en 1966

Acababa de comenzar el curso 1962-1963 cuando se produjeron las riadas del Vallés y del Baix Llobregat de Barcelona que causaron más de setecientos muertos y trescientos heridos. El tejado de la barraca, que era de cartón piedra, salió volando por los fuertes vientos y el agua inundó las dos estancias de la vivienda. La noche del 25 de septiembre de 1962 fue una noche que jamás olvidaría.

 

Hasta 1970, no pudieron trasladarse a vivir a un piso en el mismo barrio por falta de medios económicos. Nunca le perdonará a la Dictadura de Francisco Franco Bahamonde sus primeros quince años en Barcelona.

Juan y Maru el día de su boda

El 15 de agosto de 1973, Juan y Maru se casan y se van a vivir al barrio de Sant Andreu de Barcelona.

El 19 de junio de 1974, nace su hija Raquel y Juan se convierte en padre con veintidós años.

El 21 de marzo de 1978, es padre por segunda vez con su hija Lorena.

El 24 de septiembre de 1979, se traslada con su mujer y sus dos hijas, Raquel y Lorena a Premià de Mar, Maresme. Comienza a leer y a expresarse en catalán.

Premià de Mar, Maresme, Barcelona

En aquellos años y por cuestiones profesionales, Juan viajaba por carretera por toda la Península Ibérica desde Premià de Mar y tuvo la oportunidad de conocer las riquezas de nuestras diferentes culturas. De Vigo a Almería y de Girona a Cádiz, de Xixón a València y de Bilbao a Zaragoza, De Valladolid a Cáceres y de Toledo a Sevilla, de Salamanca a Oporto y de Coimbra a Málaga, de Lisboa a Donosti, de Faro a Madrid y de Cartagena a Santiago…. de las islas Baleares a las Canarias.

En 1984, nace en Barcelona, la primera niña probeta de España con la fecundación “in vitro”. Años más tarde, la hija de Juan, Raquel tuvo su primer hijo gracias a ese avance científico.

Nuestra cultura mediterránea del culto a los muertos nos hace recordar lo bueno del fallecido y Juan se quedó con lo bueno de su padre, que murió el 10 de abril de 1985.
El padre le dejó el amor al trabajo, el amor al Flamenco y el amor al Barça y a Cataluña.

Juan en 1986

Después de la derrota en las urnas de la Dictadura de Augusto Pinochet en Chile, el país se encontraba sin mandos intermedios, sin ejecutivos y directivos que relanzaran las empresas y el gobierno de la Concertación (Democracia Cristiana + Partido Socialista y otros) presidido por Patricio Alwyn abrió el país a una mano de obra cualificada en la que se les garantizaba los sueldos de sus países de origen -básicamente de Europa occidental, USA y Canadá-. Así llegaron muchos técnicos al país andino. Entre ellos, Juan, que trabajó en Santiago desde noviembre de 1995 a marzo de 1997.
Juan es Técnico en Subproductos Cárnicos y puso en marcha la recogida, elaboración y exportación de todas las tripas de vacuno del país. Hasta entonces, en Chile se tiraban a la basura y a partir de 1996 se trabajó toda la producción. Se crearon casi quinientos puestos de trabajo de nueva creación en todos los Mataderos de vacuno de Chile, lo que le permitió conocer todas las ciudades más importantes,… de Arica a Punta Arenas, de Concepción a Temuco, de Valdivia a Puerto Montt, de Iquique a Valparaíso, otra de sus ciudades preferidas, donde la presencia del mar salpica a todos sus cerros con las casas de colores chillones… Juan se metió a fondo en la sociedad chilena para conocerla más de cerca.

Santiago de Chile, Sudamérica

Juan se siente un privilegiado porque conoció Chile de norte a sur… un país de enormes contrastes donde se puede visitar, al norte, el lugar más seco de la Tierra: el desierto de Atacama, en el que no cae una gota de agua desde hace más de cinco siglos  y la ciudad de Valdivia, al sur, en la que llueve más de trescientos días al año…
Las bellezas de Sur de Chile le dejaron una huella imborrable, sobre todo la región de los Lagos y la isla de Chiloé. Le encantó su gastronomía con sus excelentes vinos. Su equipo de fútbol preferido era el Colo-Colo de Santiago.
Durante ese tiempo viajó a Brasil, Perú, Argentina, Panamá y Costa Rica, donde descubre la extrema pobreza en todas las ciudades latinoamericanas que visitó y le causaron un gran impacto por las islas de riqueza dentro de la pobreza.

En octubre de 1998, regresó a Santiago de Chile y desde allí viajó a Nicaragua y Costa Rica. En Managua se estremeció al ver niños y niñas descalzas de unos diez años vendiendo por las calles a altas horas de la madrugada. Adolescentes drogados y tirados en las aceras por los efectos de “la Goma”. Un panorama desolador de extrema pobreza que los traidores y corruptos Sandinistas no quisieron solucionar.

En febrero de 2000, viaja a Nicaragua, Honduras y Costa Rica. Después de tantos años, todavía quedaban a la vista los efectos del huracán Mitch en los barrios marginales de Tegucigalpa. Todo un drama social.

El año 2001, fue uno de los más intensos en la vida intelectual de Juan y en su balance de todos sus viajes siempre ha sacado algo positivo para seguir escribiendo, para seguir denunciando las injusticias y las corrupciones. También le sirvieron para reflexionar sobre los aspectos políticos, económicos, sociales, culturales y ecológicos de todos los países y ciudades que ha conocido. Alguien dijo alguna vez que el “Nacionalismo se cura viajando” y Juan se considera un republicano federal ibérico. Él considera que su unidad política es la Península Ibérica y defiende a ultranza todas las lenguas y culturas diferentes que llevan siglos entre nosotros.

Juan con Maru y Lorena en el lago Titicaca
Bolivia, Octubre de 2003

Juan viaja con su mujer a Bolivia una semana después de la “Guerra del Gas”, en octubre de 2003, para visitar a su hija Lorena que estaba en Potosí desarrollando un proyecto de la Cruz Roja y los Ayuntamientos de Sabadell y Terrasa. Durante los días de enfrentamientos que se saldaron con demasiados muertos y la huída del Presidente Sánchez de Lozada a Miami, los europeos fueron evacuados de Bolivia, pero Lorena prefirió seguir en Potosí y le dijo a Juan: “Los mineros han tomado la ciudad cargados con cartuchos de dinamita y en la calle se dice que no podrá entrar ni la Policía ni el Ejército por lo que la población está tranquila…” Y así fue. Potosí es la única ciudad del mundo, y la que está a más altura, donde la venta de dinamita es libre porque es el minero el que la compra para realizar su trabajo.

En diciembre de 2003, viaja a El Cairo y Alejandría. La primera es la ciudad más caótica que ha conocido, muy sucia y decadente, además con el añadido frenesí comercial las veinticuatro horas ininterrumpidamente. La extrema pobreza y la marginación de millones de personas en los arrabales de la gran ciudad es otra de las bombas de relojería que está presente en  todos los países árabes donde la única respuesta que encuentran los jóvenes es enrolarse en la Yihad.

 

Durante 2007, vuelve a viajar por toda la Península Ibérica y se estremece de rabia al ver las enormes construcciones que la especulación ha dejado, sobre todo, en el litorial valenciano, donde las urbanizaciones han devorado la Huerta del País Valencià. Es urgente que la peor clase política del sur de Europa, que es la valenciana, acabe en la cárcel y se pueda recuperar la Democracia, simple y llanamente. La peor versión de la semilla fenicia sigue instalada en València. Entre su tribunal milenario de las Aguas (Patrimonio de la Humanidad) y el choriceo de los Fabras, Zaplanas, Blascos, Lermas,…..

 

Juan y Maru, deciden ejercer de abuelos y se trasladan a vivir a Alcalá de Guadaíra (Sevilla) a primeros de diciembre de 2007 para estar junto a su nieto Andrés, de dos años, y la nieta recién nacida Lucía. Su hija Raquel se trasladó a vivir a Sevilla en el año 2000. Después, su hija Lorena tuvo dos hijas: Candela (2008) y Mia (2012).
Tanto él como su mujer -de Alcalá la Real (Jaén)- regresan a Andalucía con cincuenta y seis años, después de vivir cincuenta y tres en Catalunya. Ambos se sienten catalanes de cultura catalanoandaluza.

 

En diciembre de 2009 vuelve a viajar a Marruecos y comprueba la bomba de relojería que supone el aumento espectacular de la población y el auge de las luchas políticas, sociales y campesinas del pueblo marroquí que empiezan a ser una realidad.
A finales de 2015, Juan y Maru deciden regresar a Premià de Mar, Barcelona, para seguir ejerciendo de abuelos de sus nietas Candela y Mia.

 

Después de casi nueve años en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), Juan y Maru deciden regresar a Premià de Mar para seguir ejerciendo de abuelos con sus nietas premianencas Candela y Mia.
Juan regresa a Premià de Mar con las alforjas llenas de cariño de sus nietos alcalareños: Andrés y Lucía. En Andalucía se ha sentido muy feliz viendo crecer a sus vástagos. También regresa con los buenos rollos que ha disfrutado en los ambientes sociales, culturales y profesionales. Las malas energías las arrojó al río Guadaíra, que desemboca en el Guadalquivir y se despide en Sanlúcar de Barrameda.